Uno de los puntos centrales para la seguridad al trabajar con elevadores o hidrogrúas es la estabilidad del suelo. El terreno de trabajo debe poder soportar el peso de los equipos, ya que su estabilidad depende de la condición del suelo sobre el que se apoyan los estabilizadores: un suelo no estable puede causar accidentes como vuelcos o hundimientos. Por lo tanto, es esencial evaluar las condiciones del terreno antes de operar.
Normalmente una inspección visual es suficiente; de todas formas, es importante que la evaluación se realice a consciencia y por una persona con los conocimientos y la experiencia adecuados.
Algunos tipos de terrenos, por sus condiciones, son naturalmente inestables, y es mejor evitarlos cuando sea posible. Algunos de ellos son:
- Suelo no compactado o rellenado sin compactar. tierra u otro tipo de material que se ha ido depositando sin ser compactado, como zanjas, que pueden provocar la inestabilidad del equipo. Los suelos rellenados sin compactar pueden detectarse por las grietas del terreno.
- Alcantarillas y desagües
- Suelos helados: pueden parecer firmes, pero romperse en los puntos de apoyo.
- Cercanía a excavaciones: el terreno suele ceder sin preaviso.
- Condiciones meteorológicas adversas: periodos largos de lluvia pueden hacer que el suelo sea completamente inestable. En este caso el riesgo es que los estabilizadores se hundan en el barro. (a no ser que se coloquen grandes placas de apoyo para aumentar el área de distribución de la carga)
También existen condiciones de suelo que, si bien no resultan ideales, en ocasiones pueden ser la única alternativa. En ese caso es importante tener ciertos puntos en mente, según el tipo de terreno sobre el que vayamos a operar, para disminuir los riesgos:
- Zonas rurales o playas: puede haber suelo sin compactar, debido a que no ha habido actividad de construcción. Se pueden colocar placas de apoyo bajo los estabilizadores
- Zonas industriales abandonadas: es conveniente realizar una inspección profunda del lugar para detectar la presencia de cisternas subterráneas, alcantarillas, excavaciones o terreno sin compactar
- Zonas pavimentadas: si bien parecen seguras la pavimentación puede estar sobre un terreno débil. Si se trata de una carretera transitada por vehículos pesados y no muestra signos de hundimiento, se puede confiar en su resistencia. Para las zonas peatonales o de estacionamiento es conveniente contar con un análisis de terreno ya que suelen ser de material poco resistente. En el centro de las ciudades puede aumentar el peligro de hundimiento debido a la presencia de sótanos, túneles, bodegas, servicios subterráneos, alcantarillas.
Siguiendo estos consejos, se puede operar con seguridad en cualquiera de estas condiciones de suelo.
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